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Fiscalidad de los vehículos a efectos del IVA

En este artículo vimos la problemática de la deducción de los gastos a efectos del IRPF, tanto como consecuencia de la adquisición del vehículo como de cualquier otro gasto relacionado con el mismo, llegando a la conclusión de que en el caso de turismo tendríamos que probar la afectación total sin que fuera posible su utilización, aún de forma irrelevante, para usos particulares, salvo para aquellos vehículos incluidos en una relación cerrada, como los mixtos o comerciales entre otros.

Respecto al IVA, la ley distingue bienes que son de inversión de aquellos que no lo son o se tratan de servicios.

Para los bienes que no son de inversión o de servicios no se entienden afectos de forma directa y exclusiva a la actividad los que se utilicen de forma alternativa o simultáneamente en otras actividades, los que no figuren en la contabilidad o registros oficiales o los que no se integren en el patrimonio empresarial o profesional. Por ejemplo, si tuviéramos un despacho en una habitación de la casa y utilizáramos el teléfono de forma particular y para la actividad no nos podríamos deducir el iva del servicio telefónico.

Para los bienes que son de inversión, aunque se empleen en todo o en parte en la actividad, así como el IVA soportado en el uso de los mismos, serán deducibles siempre que figuren en la contabilidad y estos se integren en el patrimonio empresarial o profesional, incluso parcialmente, si se utilizan de forma alternativa con otras actividades. Solo hemos de probar la afectación (aunque sea parcial) y después ya entrarán en juego las presunciones o la justificación del grado de afectación.

Sin embargo, cuando se trate de vehículos de turismo, se empleen en todo o en parte, en la actividad empresarial o profesional se considerarán afectados en la proporción del 50% a excepción de vehículos mixtos, servicios de vigilancia o los utilizados por los representantes, entre otros, que se considerarán afectos en el 100%

En resumen, se necesita probar la afectación, al menos parcial, para la deducción, aunque se presume el 50% de cualquier turismo y el 100% en otros de características especiales. Si queremos deducirnos más del 50% tendremos que probar que la afectación es total pero si Hacienda considera que es menor será ella quien tendrá que probarlo.

La Ley del IVA dispone igualmente que lo mencionado con anterioridad respecto al IVA en la adquisición del vehículo también es aplicable a las cuotas soportadas directamente relacionadas con el uso del mismo respecto a los gastos de piezas, combustibles, aparcamientos, reparaciones y otros, por lo que se entiende que debe seguir la misma proporción de deducción que la seguida para el vehículo en cuestión.

Resumen para difíciles:

Cuando compremos un coche para la empresa tenemos que saber que estemos en condiciones de probar que lo vamos a utilizar para la actividad de la misma aunque sea de vez en cuando, y que solo nos podremos deducir la mitad (50%) del IVA de la compra y demás gastos que ocasione su uso, salvo que nos veamos con fuerza y ganas para probar que el vehículo se va a usar de forma exclusiva para la Sociedad.

Ejemplo para difíciles:

Si nuestro negocio es una peluquería canina y nos compramos un Mercedes con cargo a la empresa será difícil demostrar que tenga una afectación aún parcial porque nadie llena de perros un mercedes último modelo. Sin embargo, si tenemos una frutería y compramos una furgoneta, como mínimo podríamos deducirnos el 50% y si además creemos que podemos probar con la lista de pedidos y los kilometrajes y gastos que la utilizamos en una proporción mayor, bienvenida la deducción.

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