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Fiscalidad de los vehículos de turismos a efectos del IRPF

No es de extrañar que algunos empresarios intenten aprovechar la fiscalidad de su empresa para que la misma corra con los gastos de sus vehículos particulares además de recortar el costo en el importe del iva soportado en su adquisición. La jugada es perfecta, me deduzco por la gasolina, las reparaciones, los seguros etc y además deduzco el iva por lo que tengo un vehículo a precio de ganga y eso sin tener en cuenta que de alguna manera estoy distribuyéndome beneficios sin tributar por ello. Como es lógico tendríamos que distinguir para saber interpretar la legislación sobre este tema a qué tipo de impuesto estaríamos sujetos.

Si somos empresario individual que tributamos por el IRPF en primer lugar tendríamos que saber que el grado de afectación del vehículo turismo tendría que ser total, es decir, se ha de destinar exclusivamente a la actividad sin que se permita un afectación parcial ya que es un elemento patrimonial indivisible. Esta afectación parcial sí se permitiría en otros elementos patrimoniales en los que podríamos considerar la afectación a la parte utilizada para el ejercicio de la actividad (una habitación de nuestra casa para un despacho profesional). Sin embargo, para otros tipos de turismo como por ejemplo los mixtos o los destinados a viajes de representantes o agentes comerciales y siempre que se utilicen de una forma accesoria o notoriamente irrelevante para uso particular podríamos considerarlos afectos. (Artículo 22.2 del Reglamento).

En resumen, a efectos del IRPF, los vehículos de turismo y sus remolques, ciclomotores, motocicletas, aeronaves o embarcaciones deportivas o de recreo salvo excepciones como los táxis, autobuses etc además de entre otros los destinados al desplazamiento de los representantes o agentes comerciales tienes que utilizarse exclusivamente para la actividad para considerarse afectos a la misma y en consecuencia deducibles. Por lo tanto hemos de probar que la afectación ha de ser total, aunque se permita que en vehículos comerciales, mixtos etc se haga un uso particular notoriamente irrelevante.

Existen multitud de sentencias en este sentido que según los casos concretos presentados que en función de la actividad de la empresa, del tipo de vehículo u otras consideraciones los tribunales se decantan por considerarlos afectos o no. Ejemplos de afectaciones revocadas son la empresa que quería considerar afecto un vehículo de lujo cuando su actividad era la de arrendamiento de naves industriales o la peluquera que también intentaba incluir su vehículo turismo como necesario para la actividad. Sin embargo sí se admite monovolumen para albañil en activo o el vehículo de un perito tasador que tiene que realizar continuos desplazamientos. Existe otra condición formal e indispensable para la consideración de la afectación total es la necesidad de que se reflejen en la contabilidad o en los registros oficiales de la actividad del contribuyente.

En general, está claro que si de alguna manera conseguimos demostrar la afectación total con un razonamiento lógico que relacione al vehículo como un inmovilizado necesario para la obtención de ingresos cuyas características estén en consonancia con la actividad que se realice y que lo utilizamos exclusivamente para el negocio podríamos considerar los gastos de su amortización y adquisición como deducibles.

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